En la Vuelta

Colectivo con sede en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Fotografía documental y foto-periodismo.

XXVIII Encuentro Nacional de Mujeres

por En La Vuelta, Morena Mariana

Portafolio

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Texto extraido del diario Pagina 12.

Ninguna mujer vuelve igual que cuando llega. Hablar en voz alta, escuchar, contar, entenderse, discutir, compartir, cantar, caminar, reír, bailar, arder. “Algo cambia en cada mujer que participa”, dice el lema. La experiencia permite una posibilidad única: encontrarse con mujeres de todo el país. La cita es cada año. Y hoy arranca el 28º Encuentro Nacional de Mujeres que se va a extender hasta el lunes 25 de noviembre, en San Juan, con la presencia de unas 20 mil participantes de todas las provincias.

El año pasado, en Posadas, Misiones, se eligió San Juan como sede por decisión de la mayoría de las participantes. La reunión, tradicionalmente, se realiza en el fin de semana del 12 de octubre. Pero, esta vez se corrió al 23, 24 y 25 de noviembre porque la fecha proyectada se juntaba con las elecciones.

Finalmente, este fin de semana largo comienza el ritual femenino en el que unas con otras se animan a participar y promover cambios sociales e individuales. Ya están organizados cincuenta y ocho talleres en donde se van a intercambiar experiencias, emociones y opiniones sobre derechos sexuales y reproductivos, feminismo, empoderamiento, familia, discapacidad, activismo lésbico, mujeres trans, salud, VIH sida, drogas, terapias alternativas, violencia, trata de personas, explotación sexual, desocupación, fábricas recuperadas, vivienda, pueblos originarios, tiempo libre, política, organizaciones sindicales, derechos humanos, cárceles, adultas mayores, educación, ciencia, deuda externa, migraciones, cultura, medio ambiente, y la lista sigue. También hay un grupo especialmente designado para contar una experiencia límite como la pérdida de un hijo. Y se van a pensar estrategias para el acceso al aborto legal, seguro y gratuito.

Sin embargo, hay amenazas de boicot por parte de sectores conservadores ligados a la Iglesia y también temor a que algunas de sus fieles quieran inmiscuirse –entrenadas para dar discursos antiderechos y romper las conclusiones– en los talleres que ya no discuten el derecho al aborto sino, directamente, cómo lograr su legalización.

Cada año, las sedes se eligen justamente para federalizar el movimiento de mujeres y para que en regiones conservadoras llegue el eco masivo de los reclamos de género. Es habitual que las fuerzas religiosas se opongan a recibir de buen grado a los contingentes de trabajadoras, estudiantes, amas de casa, profesionales que van a debatir en talleres sobre las problemáticas que las atraviesan. Pero esta 28a edición se presenta hostil. San Juan amaneció el viernes con pintadas que las organizadoras tildan de provocación y lamentan que los medios de comunicación locales sólo hagan hincapié en los posibles enfrentamientos entre religiosas y activistas.

“Con todo lo que están diciendo y publicando hay directoras de escuela que se están asustando porque creen que vienen vándalas. También tenemos problemas para conseguir las luces y el sonido para el escenario que ya estaba todo arreglado. Pero el Encuentro lo vamos a hacer y va a salir bien”, refuerza Lucía Fabrega, de la comisión organizadora. Ella prevé una marcha multitudinaria el domingo: “Pensamos que vamos a llenar veintitrés cuadras de mujeres, y como San Juan es chiquito estamos viendo cómo hacemos para que la cola no se toque con la cabeza”.

Todos los años los pañuelos verdes, símbolo de la lucha por la legalización del aborto, se multiplican en los cuellos y las cabezas de las participantes. No se trata sólo de tapar el sol, sino de dejar de tapar la clandestinidad de las interrupciones del embarazo.

En San Juan se inculcó a algunas activistas católicas para que se cuelen en un Encuentro que les interesa sólo para desactivar su potencia. “Están reuniendo a las mujeres en la iglesia para que participen, no necesitan que las preparen para ir al encuentro, pero cada uno tiene sus métodos”, opina Fabrega. Ella es integrante de la Comisión de Prensa y una de las sesenta organizadoras. No condena la posible participación de las católicas –que puede producir choques con activistas políticas y feministas– y se enoja con el protagonismo del debate sobre el acceso al derecho al aborto. “Me imagino que se meterán, pero hay tantos talleres tan importantes que no nos vamos a hacer problema por uno –argumenta–. Hay una temática muy amplia. Hay otros problemas más serios, como el hambre, la salud, la desocupación. En la conferencia de prensa del viernes los periodistas querían hacer hincapié en el tema del aborto como que es el único tema y no lo es.”

Más allá de las polémicas, la experiencia es única. No se trata sólo de llegar, sino de viajar. Para muchas mujeres, la primera reivindicación es no tener que pensar en qué hacerles de comer a sus hijos este fin de semana. En cambio, el desafío es una tregua de obligaciones con la atención puesta en ellas mismas y sus compañeras de aventura.

Luciana Peker

Publicado el 27 de noviembre de 2013 en Coberturas, Comunidad, Derechos Humanos, Género, San Juan

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