En la Vuelta

Colectivo con sede en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Fotografía documental y foto-periodismo.

Todo cabe en siete valijas

por Nazareno Ausa

Portafolio

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La mañana del 28 de junio de 2009 Honduras despertó con un golpe de Estado. Las fuerzas armadas secuestraron al presidente Manuel Zelaya y lo sacaron del país en pijamas y encapuchado.

A partir de ese momento se sucedieron días de violencia y persecución contra el pueblo hondureño que resistió en las calles. Guillermo Amador Padilla estaba en esas calles: por ese entonces era dirigente estudiantil y a partir del golpe de estado formó parte del Frente Nacional de Resistencia Popular. Vivió 150 días de barricadas, fue tres veces preso, sufrió intentos de secuestro, estuvo en la clandestinidad hasta que finalmente se exilió.

Su primer refugio fue Costa Rica, donde también fue perseguido, luego siete meses en un pequeño pueblo del altiplano boliviano y finalmente Argentina. En abril de 2011 llegó, junto a su mujer y su pequeño hijo a la Argentina.

Aún hoy esperan obtener el estatus de refugiado político.

“Cinco y veinte de la mañana en Buenos Aires, Argentina y con la moral alta a pesar del destierro, sólo espero regresar a abrazar nuevamente a los que amo”.

Cuando te roban el abrazo amigo, te quitan el grito en la calle, los olores de la cocina de tu madre y sólo llegan las noticias del horror en Tegucigalpa, la distancia duele.

Todo cabe en siete valijas menos la ausencia, los recuerdos de la infancia, los lugares donde no estoy.

Publicado el 9 de enero de 2013 en Ensayos, Buenos Aires, Derechos Humanos

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