En la Vuelta

Colectivo con sede en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Fotografía documental y foto-periodismo.

Su ejemplo se multiplica

por En La Vuelta, Nazareno Ausa, Walter Sangroni

Portafolio

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Junio ardía rojo, al compás de un canto piquetero que irrumpía visibilizando una vez más al inminente movimiento de trabajadores desocupados, que se encontraban cortando el Puente Pueyrredón en el marco de una jornada de lucha y protesta social.

Pero aquel 26 de junio de 2002, el reinante discurso de todos los gobiernos sobre la necesidad de “disciplinar al movimiento piquetero, bajo la falsa dicotomía entre una “protesta legítima” y otra “ilegítima”, que ya venían acudiendo sistemáticamente a la judicialización, y en el límite, a la represión de los grupos movilizados, cobra vida en las balas que impactan sobre Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

El asesinato de Darío y Maxi por miembros de la policía Bonarense-entre ellos el comisario inspector Alfredo Fanchiotti, el cabo Alejandro Acosta y cinco cómplices- durante la represión ordenada por el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá en el marco de las políticas represivas llevadas adelante por el presidente Eduardo Duhalde, es la punta de lanza donde se visibilizan los sucesivos intentos de los gobiernos (desde 1996 a 2002) de deslegitimar la protesta piquetera asociándola con un “rebrote” de violencia guerrillera o con supuestos “planes conspirativos” para derrocar el gobierno. En tal sentido, las muertes de los militantes piqueteros pretenden ser justificadas con la formulación de discursos que sostienen que “El riesgo no está en esas muchedumbres silenciosas, formadas por personas que se mueven como zombies, caminando como autómatas sin dirección, sino en los militantes de cara tapada y con garrotes con púas en las manos”, segun decia el “periodista” Morales Solá.

Pese a ello, estas tentativas tuvieron un alcance limitado y fueron, en muchos casos, desbaratadas por los hechos posteriores y condenadas por gran parte de la sociedad.

Hoy, pese a que se les ordena a los actores movilizados el silencio y el retorno a la invisibilidad, familiares de los militantes asesinados y organizaciones sociales y piqueteras conmemoraron los diez años de la masacre de Avellaneda.

Publicado el 4 de julio de 2012 en Coberturas, Avellaneda, Derechos Humanos

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