En la Vuelta

Colectivo con sede en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Fotografía documental y foto-periodismo.

Frente de Artistas del Borda

por Alejandro Rodriguez

Portafolio

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El domingo 31 de mayo el Frente de Artistas del Hospital Borda compuesto por los talleres de fotografía, poesía, plástica, música, circo y teatro deleitó a decenas de personas que fueron a compartir una tarde fría que con el correr del tiempo se transformó en cálida.

Un poco de historia

En 1984 Alberto Sava, fundador y director del FAB, fue convocado por el psicoanalista José Grandinetti para sumarse a un proceso de transformación del Hospital Psiquiátrico. Su propuesta fue integrarse a un proyecto de desmanicomialización; el espíritu que nutrió esta experiencia tuvo que ver, indudablemente, con el recorrido de Teatro Participativo, del que Sava provenía.

Las primeras impresiones sobre este espacio hospitalario de los que en ese año formaron el FAB, se encuentran expresadas en la editorial de lo que posteriormente fue la revista del Frente de Artistas del Borda, revista Murashock:

“(...) Los manicomios son ciudades levantadas a base de hipocresía y represión; intentan ocultar lo que ellas mismas producen, el malestar, la euforia, la desesperación. El lugar elegido es un hospital de encierro y el tratamiento consiste en algunas charlas y miles de pastillas; contra ese dispositivo nos levantamos, cantamos, escribimos, actuamos, contamos…nuestras producciones artísticas intentan hacer circular las voces y los pensamientos apresados, las historias apresadas, las luchas encarnada (...).”

Después. uno de los impulsores de aquel proceso, el Dr. Grimnson, hacía una comparación dolorosamente acertada:

“en todos los hospitales psiquiátricos del país, hay 30.000 internados, que son otros 30.000 desaparecidos.”

El 15 de noviembre de 1984, se realizó la primera reunión en el Teatro del Hospital Borda, Alberto Sava junto a Lic. Monica Arredondo Holguín y Roxana D’ Angelo, convocaron a unas 50 personas internadas, todos con inclinaciones artísticas, y les propusieron crear un grupo de artistas del Borda para que a través del arte ayudaran a transformar la realidad del hospital.

Entonces, en tren de buscar un nombre para el grupo, que les diera identidad, surgieron al principio nombres como “los pirados del arte”, “grupo de artistas locos”, y muchos otros, hasta que a alguno de los muchachos internados se le ocurrió “Frente de Artistas del Borda”. Lo fundamentó diciendo:

“Frente por que vamos a ir al frente, para enfrentar nuestra realidad y cambiarla.”
“Artistas porque somos y queremos ser artistas y no locos,”
“Borda, porque somos del Borda y seremos los revolucionarios del Borda”

Desde el momento de la elección de nuestro nombre, realizada en una asamblea entre internados y coordinadores se perfiló el camino a seguir: “el arte del Borda fuera del Borda”. En esta denominación hay algo que se muestra y produce una marca: la creación artística y junto a ella su artífice, el artista. La tarea actúa como articuladora y organizadora del grupo; nuestros talleres se orientan a una búsqueda ligada a la creación, como cualquier grupo de artistas que trabaja en “el afuera”.

Desde sus inicios, nuestra práctica apunta a revertir los efectos de deshumanización que tanto la institución manicomial como la sociedad generan, proponiendo a los protagonistas de esta experiencia, recuperar las características propias de ser personas. Esto estaría dado mediante el reconocimiento mutuo como personas que sienten, piensan, se expresan, se comprometen en una tarea colectiva generada desde el propio deseo. De esta manera se intenta favorecer un readueñamiento del cuerpo y de la palabra legítima.

Partimos de la idea de que haciendo circular estas producciones artísticas, se producen tres efectos: subjetivo, institucional y social.
Subjetivo, porque a personas a las cuales el manicomio les ha socavado sus deseos, sus pasiones, sus proyectos de vida, el arte los convoca a un trabajo grupal dentro de un proceso creador en el que la pertenencia a un colectivo y el compromiso a través de la tarea, promueven el fortalecimiento de la identidad.

Nuestra idea es que la producción artística, en la medida que posea cierta calidad, se pueda mostrar, empiece a circular en la cultura, en el afuera. Y lo que circula no es sólo la producción sino el artista. De esta manera la persona puede decir lo que le pasa dentro del hospital, mencionar lo que funciona y denunciar los aspectos negativos así como los malos tratos físicos y psíquicos, la sobremedicación, la falta de libertad.

Estas denuncias públicas vuelven al hospital y es allí en donde se produce un segundo efecto, el institucional. En principio, poniendo en evidencia las contradicciones institucionales y abriendo dentro del hospital nuevas grietas que permitan profundizar el debate sobre estas problemáticas.

El tercer efecto es social. En la medida en que los artistas salen, se muestran y muestran su capacidad creadora. Teniendo en cuenta que definimos paulatinamente nuestra identidad en el actuar con el entorno (a partir de expectativas de conducta sancionadas socialmente), el compartir las producciones artísticas contribuye a romper con un imaginario social de la locura siempre en déficit, imposibilitado de ser un agente de transformación social y de coproducción de un proceso grupal, en este caso artístico. Así, la mirada que los otros puedan devolver a los participantes como portadores de una palabra y producción valedera, permite la construcción y apropiación de una imagen del “loco” como actor de un proceso valioso de creación y construcción. Frente a esto, el cambio que se vislumbra, es el de una sociedad que se sensibiliza, empieza a abandonar la indiferencia, el miedo; que comienza a cuestionarse a si misma en relación a ese imaginario que ubica a las personas en el lugar de resto, de desecho.

Se trata, en definitiva, de despertar en la sociedad la necesidad de terminar con el encierro opresivo propio del manicomio.

Decíamos en 1985:

“El Frente de Artistas desborda, es un proyecto ambicioso, intentamos producir un espacio posibilitador, en el cual se produjeran objetos de creación que no terminaran perteneciendo al archivo institucional sino que a partir de ellos se genere un lazo social. Intentamos, a partir del arte y en el arte, producir creaciones que dejen marcas dentro y fuera del Hospital”

Frases de los artistas internados:

“la gente dice que cuando un actor se sube al escenario, se pone la careta, para nosotros es al revés, nos colocamos la careta en la calle, cuando subimos al escenario nos sacamos la careta”
” Dicen que los artistas son locos, que casi todos los artistas son locos, pero los únicos artistas locos somos nosotros, los únicos artistas con títulos de locos somos nosotros”.

Publicado el 1ro de junio de 2010 en Coberturas, Buenos Aires, Cultura, Derechos Humanos, Salud

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