Somos una ventana, tan ancha que no solo podes ver a través de ella sino que también te podés meter.

Somos una guerrilla, acechamos la imagen, la tomamos, la congelamos, la ofrecemos y luego ya no estamos, solo quedan ella y vos.

Somos de luz pero tenemos ritmo, nuestros latidos no se escuchan, se pueden ver asomados al fotograma.

De una ciudad que miles atraviesan como un vasto cementerio solo nos interesan los incendiarios.

Salimos a tomar instantánea de toda manifestación que exprese un ya basta, que construya un nosotros, que derribe muros y celebre la fiesta de estar vivos donde todos parecen cadáveres.

Tomar el momento en que se produce un desalojo no es quedar en la calle, captar la desesperación del hambre no es no haber comido, del mismo modo que retratar una fogata no es bailar en la celebración.

Pero si nuestras fotografías te acompañan en el camino que va de mirar a actuar habremos cumplido alguno de nuestros deseos.

No es necesario que nos busques, estamos en la vuelta, nosotros te encontraremos a vos y juntos echaremos a andar

Fotografías

Escrache a la Comisaría 4ta. de Berisso

30 de junio de 2010, por Patricio Arias

Categorías: Derechos Humanos

El día 2 de Junio de 2010 en horas de la madrugada, Vanesa Cuello viajaba en taxi con un amigo, regresaba de un cumpleaños en la localidad de Berisso y se dirigía a su casa.

A la altura de la Universidad Tecnológica un patrullero para al taxi, les pidió documentos a ella y a su amigo, maltratándolos a ambos, realizando todo tipo de manifestaciones discriminatorias.

Al pedirle el documento a Vanesa y advertir que en el mismo figuraba su nombre de varón- Vanesa es transexual y recientemente un Tribunal de familia acaba de confirmar su cambio de nombre, aunque aún el mismo no figura en su DNI- los policías a cargo del procedimiento comenzaron a efectuarle todo tipo de insultos y a golpearla, llevándosela detenida a la comisaría 4ta de Berisso sin explicación alguna. Una vez allí, tres de los policías que se encontraban en la comisaría abusaron sexualmente de ella, otorgándole la libertad unas horas más tarde. Vanesa radicó la denuncia en la Fiscalía el día 2 de junio.

Hechos como este constituyen una gravísima violación a los Derechos Humanos, y lamentablemente no resultan aislados. Son cotidianas las situaciones en que efectivos de las fuerzas de seguridad abusan de su poder, particularmente contra los grupos más vulnerables: niñxs y jóvenes, particularmente si son pobres, travestis, transexuales, trabajadoras sexuales, migrantes, cuidacoches, etc. Parece que la política de seguridad de la que tanto nos hablan los funcionarios de turno no incluye terminar con estas prácticas aberrantes. Entendemos que el Ministerio de Seguridad, máximo responsable de la Policía de la provincia de Buenos Aires debe dar respuesta por el esclarecimiento de estos hechos y de terminar con estas prácticas de hostigamiento y abusos por parte de la policía.

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